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Calidad turística

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Actualidad

04/04/2013

Entrevista a José Mª Azpilicueta, responsable de la galería de baños

“Comprobar cómo los baños hacen su efecto y el cliente mejora es una de las mayores satisfacciones de nuestro trabajo”, afirma José Mª Azpilicueta, responsable desde hace siete años de la galería de baños de Balneario de Fitero.

Al frente de un equipo formado por ocho personas, José Mª Azpilicueta se ocupa de coordinar todo el proceso de los tratamientos termales. “Nos encargamos de aplicar las técnicas que nuestro equipo médico recomienda a cada cliente nada más llegar al Balneario.  En la primera consulta médica se indica los tratamientos, así como la temperatura y tiempo que han de aplicarse a cada persona en función de su estado de salud. En definitiva, se trata de controlar que todas las técnicas se realicen de acuerdo a las indicaciones médicas”.

La sauna natural, instalación que más sorprende

Sin duda, afirma, los tratamientos estrella son el baño general y el de burbujas. “Además de notar los efectos beneficiosos, son dos técnicas que gustan porque se llevan a cabo en bañeras antiguas”. Por otra parte, José Mª Azpilicueta asegura que la instalación que más sorprende a los clientes es la estufa general, tal como se conoce a la sauna natural excavada en la roca por cuyas paredes discurre el agua recién surgida del manantial a 50 grados de temperatura, lo  que conforma una atmósfera con una temperatura media de 45 grados y una humedad relativa muy elevada. “Posiblemente sea la única de este tipo en España. Todo el que la visita dice que no puede marcharse del Balneario sin probarla. Incluso a las personas que no pueden utilizarla por sus condiciones de salud, les recomendamos que la vean porque merece la pena”.

En su trabajo diario, el José Mª Azpilicueta se preocupa de que todos los clientes accedan a la hora prevista a cada uno de estos tratamientos y de otros que ofrece el Balneario de Fitero como la ducha circular, los chorros generales, los pediluvios o la piscina hidrotermal situada en el interior.

Así, desde las 7 de la mañana hasta las 7 de la tarde, con un descanso de tres horas para la comida, la galería de baños se convierte en el espacio de mayor actividad del Balneario. Su responsable tiene claro el secreto para que todo funcione correctamente: “La temperatura y el tiempo han de ser los adecuados para el cliente según la indicación médica. Si el médico dice que la sauna ha de ser 10 minutos, pero un cliente quiere esta más, hay que recordarle que menos tiempo no hace su efecto y más puede resultar perjudicial”.

Calidad de aguas y trato del personal

Pese a las labores de control que debe realizar, José Mª Azpilicueta asegura que su trabajo resulta gratificante. “Cuando inicia el tratamiento, ves que el cliente presenta una serie de dolores, y a los tres días empiezan a desaparecer. Y cuando se va, percibes que se marcha realmente contento por la mejora en su salud y, espero, con la atención de los empleados. Para nosotros, eso supone una satisfacción”.

El responsable de la galería de baños de Fitero tiene claro que la calidad de sus aguas minero-medicinales son el principal atractivo para los clientes que acuden al Balneario, pero cree que el trato del personal también puede influir: “A los empleados nos aprecian porque nos esforzamos por ser atentos y amables. Puede que ayude también el carácter navarro, campechano y cercano, porque los clientes nos dicen que se sienten aquí muy cómodos, como en casa”.

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