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Actualidad

04/04/2017

Para los curiosos: hitos históricos del Balneario de Fitero

Muchos son los clientes que, año tras año, se interesan por sucesos y acontecimientos históricos sobre los Baños de Fitero. En este pequeño texto encontrarán información sobre algunos de los hechos más destacados.

Según el escritor fiterano D. Manuel García Sesma (1902-1991), no se tiene constancia documental de la fecha exacta del descubrimiento del manantial de las aguas termales de Fitero. Sin embargo, lo que sí se ha comprobado es que los romanos hicieron uso de las mismas allá por el siglo II a.C, cuando conquistaron estos terrenos. Prueba de ello es la antigua terma romana, ubicada a los pies del primitivo manantial, y que todavía puede visitarse en el hotel Virrey Palafox.

Posteriormente, con la invasión musulmana, los árabes también hicieron uso de los baños fiteranos y, con la llegada de los cristianos, las termas fueron donadas a perpetuidad al Monasterio de Fitero, a su abad, Raimundo, y a sus descendientes en 1157.

En el siglo XVI, concretamente en 1507, unos vecinos de la cercana localidad de Alfaro, quienes estaban en constante enfrentamiento con los vecinos de Fitero, quemaron y destruyeron hasta los cimientos de las casas de los Baños de Fitero. Posteriormente, fueron reedificadas, dada la notoriedad que poco a poco iban adquiriendo a nivel popular los beneficios del agua.

Al término de esta centuria, el 24 de junio de 1600, nació en las proximidades del establecimiento balneario el que fuera Virrey de Nueva España y Obispo de Puebla de los Ángeles, Don Juan de Palafox y Mendoza.

El siglo XIX estuvo marcado por dos acontecimientos clave para la historia del balneario. Por un lado, el descubrimiento, en 1846, de un nuevo manantial con un caudal mayor al primitivo, hizo posible la construcción de un nuevo establecimiento hotelero que sería bautizado como “Baños Nuevos de Fitero”. Por otro lado, el poeta sevillano Gustavo Adolfo Bécquer, conocedor de los efectos termales de Fitero, pasó por estos lares para tratar sus dolencias. Lo hizo en dos ocasiones: en 1861 y 1862, respectivamente. Durante su estancia en el balneario, escribió varias rimas y leyendas inspiradas en Fitero, como son las conocidas “El miserere”, “La fe salva” y “La cueva de la mora”.

La actual sociedad Baños de Fitero data de 1909. En 1973, los hoteles viejo y nuevo fueron renombrados bajo las denominaciones “Virrey Palafox” y “Gustavo Adolfo Bécquer” en honor a estas dos ilustres personalidades que, de un modo u otro, han contribuido en la adquisición a nivel internacional de la fama y renombre de que goza, a día de hoy, la Estación Termal del Balneario de Fitero.

ALBERTO LLORENTE

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