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Actualidad

10/07/2013

Sanfermines y el descanso en un balneario: la combinación perfecta

El madrileño Rafael Felices acude todos los años a Pamplona desde el Balneario de Fitero para disfrutar de un par de jornadas festivas

Rafael Felices Huarte sabe bien cómo compaginar el bullicio y cansancio propio de unas fiestas populares con la tranquilidad y relajación de un balneario. Y lo pone en práctica todos los años. “Desde 2004 pasamos 2 o 3 semanas de julio en el Balneario de Fitero y un par de días siempre me acerco a Pamplona con mis hijos de 9 años para disfrutar de los Sanfermines”, explica.

Madrileño con orígenes navarros, Rafael Felices y sus hijos, Ignacio y Alfredo, se desplazan  a la capital navarra, situada a una hora de viaje de Fitero, para pasar una jornada festiva. “Preferiblemente, elegimos un día entre semana. Llegamos a Pamplona a las 7,30 de la mañana para ver el encierro en la plaza de toros y luego nos quedamos a la suelta de vaquillas, que nos parece muy divertido”.

Gigantes, encierro txiki y aperitivo

A continuación, la cita es con la Comparsa de Gigantes y Cabezudos, para después acercarse a la cuesta de Santo Domingo, donde los más pequeños corren delante de los toros simulados del encierro txiki.

Como buen conocedor de los Sanfermines en sus años más jóvenes, “incluso corrí el encierro”, apunta Rafael Felices, siempre lleva a sus hijos a la Tómbola de Cáritas, situada en el Paseo de Sarasate y después a tomar el aperitivo por la calle Estafeta para cerrar la mañana disfrutando de un buen chuletón en la comida. “Ya por la tarde, solemos dar un paseo y ver la entrada de las peñas en la plaza de toros. Algún día también vemos las exhibiciones de deporte rural y las actuaciones de joteros, que también gustan a mis hijos”, añade.

Hacia las 6 de la tarde suelen partir hacia Fitero. Después de una jornada festiva tan completa, para combatir el cansancio, lo primero que hacen los tres cuando regresan al Balneario es darse un baño en la piscina termal exterior. “Está muy bien. Para los niños es perfecta porque están atendidos y siempre vigilados por un socorrista, lo que permite  que los padres puedan recibir otros tratamientos. En mi caso, durante mi estancia en el Balneario tomo baños, acudo a la estufa o sauna natural y me dan masajes, que me van muy bien para la espalda”.

Fotografía propiedad del Portal Turístico del Ayuntamiento de Pamplona.

 

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